Si te has pasado media vida gritando “¡Kamehameha!” en el salón y ahora te ha dado por dar el salto a las figuras, bienvenido al club: es un vicio bonito, pero también es un campo minado de tamaños raros, materiales que suenan a química de instituto y fotos promocionales que te venden oro y luego te llega… pues un “meh”. En esta guía te voy a contar lo que a nosotros nos habría encantado que nos dijeran antes de comprar la primera figura de Dragon Ball: qué mirar, qué evitar y cómo elegir una pieza que te haga sonreír cada vez que la ves en la estantería (y no que te dé rabia cada vez que pasas el plumero).
Y lo vamos a hacer en modo cercano y con ejemplos claros, porque coleccionar es para disfrutar, no para sacarte un máster. Te voy dejando por aquí nuestra selección de figuras de Dragon Ball para que eches un ojillo después de estos consejos.

1) Por dónde empezar: qué quieres coleccionar de verdad
Antes de mirar escalas y materiales, hay una pregunta que lo cambia todo: ¿qué te hace ilusión a ti? Parece obvio, pero es el error número uno. Hay gente que compra “lo que está de moda”, lo pone en la balda, y al mes está pensando en venderlo porque no le dice nada. Dragon Ball es enorme: tienes sagas, transformaciones, villanos, momentos míticos, fusiones, versiones “what if”, diseños alternativos… Si no acotas un poquito, acabarás con una colección que parece un cajón de juguetes (y no la vitrina épica que te imaginas).
Una forma muy fácil de empezar es elegir un criterio de colección. Por ejemplo: “solo Goku, pero en mis transformaciones favoritas”; o “solo villanos, porque soy de los que se emocionan con Freezer”; o “solo momentos icónicos, tipo Gohan SSJ2 con rayos”; o “solo personajes secundarios que me flipan y nadie les hace caso”. Y si lo tuyo es el espectáculo, también puedes ir a por una figura “statement”: una pieza protagonista que domine la estantería y que haga que cualquiera que entre en tu casa diga “¿PERO ESO QUÉ ES?”.
En este punto también ayuda pensar en el espacio real que tienes. No el espacio mental, el real: balda, vitrina, escritorio, estantería… Porque si solo tienes una balda de 30 cm, igual esa bestia de 40 cm con aura y base enorme te va a obligar a reorganizar media habitación. Y sí, reorganizar da vida, pero también da pereza.
2) Escala y tamaño: 1/6, 1/8, 1/10… y el “¿me cabe?”
La escala es el lenguaje secreto del coleccionista, pero en realidad es bastante simple: una figura 1/6 es “más grande” que una 1/8, y una 1/10 suele ser más manejable para estanterías normales. El problema es que en Dragon Ball el tamaño engaña, porque no es lo mismo una figura de Krilin que una de Broly, aunque tengan la misma escala. Así que la escala sirve para orientarte, pero lo que manda es el alto total (y el ancho de la base, que es la parte traicionera).
Para tu primera figura, si quieres acertar casi seguro, lo más cómodo suele ser una escala media (muy típica en coleccionismo): lo bastante grande para lucir detalles, pero no tan monstruo como para que te quite media vitrina. Si estás empezando, la regla de oro es: mide tu estantería antes de enamorarte. No después. Antes. Porque después vienen las lágrimas.
Un consejo práctico: cuando veas una ficha de producto, no te quedes solo con “altura”. Mira si pone algo como “altura con base” o “altura con efectos”. Esos efectos (aura, ráfagas, nubes, rocas) son preciosos, pero suman centímetros como si no hubiera un mañana.
3) Materiales: PVC, resina y por qué importa (más de lo que crees)
Aquí viene la parte que suena a ferretería, pero es clave. A grandes rasgos, te vas a encontrar sobre todo PVC y resina (y a veces mezclas). El PVC suele ser el material más común en figuras de colección “generalista”: es más ligero, aguanta bien y suele tener un equilibrio muy decente entre detalle y precio. La resina, en cambio, se mueve más en el terreno “wow”: más pesada, con sensación de pieza de exposición, y a menudo con un nivel de detalle y presencia brutal. Pero ojo: resina también implica más cuidado, porque es más frágil ante golpes, y el envío es más delicado.
Para una primera figura, el PVC suele ser un punto de entrada muy sano: te permite probar sin sentir que te estás jugando la vida con cada movimiento. Y si te enamoras del hobby (spoiler: te vas a enamorar), ya tendrás tiempo de dar el salto a piezas más “serias” o más grandes. Lo importante es entender que el material no es “mejor o peor” por sí mismo: es distinto. Un PVC bien pintado y bien acabado puede verse espectacular. Y una resina con mala pintura puede ser una decepción cara.
También hay un tema que a veces se comenta poco: el envejecimiento. Algunas piezas de PVC pueden tener pequeñas deformaciones con el tiempo si están en calor o mal apoyadas, sobre todo con partes finas (por ejemplo, una capa o un brazo en posición extrema). No es lo normal si la figura es buena y está bien, pero por eso es importante exponerlas lejos de sol directo y fuentes de calor. La resina, por su parte, suele mantenerse “rígida”, pero es más “cristal” en el sentido de que un golpe tonto puede hacer una fisura o una rotura. En resumen: si eres de los que cambia de sitio las cosas cada dos semanas, empieza por PVC y vive feliz.
4) Calidad real: pintura, acabados y “truquitos” para detectar buenas piezas
Vamos a lo que importa: ¿cómo sabes si una figura es buena sin verla en persona? Pues mirando ciertas señales. La primera es la pintura. En Dragon Ball, lo más difícil de clavar es el rostro (la expresión) y los degradados de pelo/energía. Si en las fotos se ven transiciones limpias, ojos bien definidos, cejas y sombras bien colocadas, y no hay “manchurrones” en zonas delicadas, vas bien. Si ves bordes raros, sangrado de pintura o colores planos sin matices cuando debería haberlos, ya sospecha.
Otro indicador es el esculpido: pliegues del traje, musculatura, textura del pelo, detalles pequeños como la ropa rota en combate o el efecto de movimiento. Un esculpido bueno hace que incluso una figura sin mil efectos se vea viva. Y en Dragon Ball, esto se nota una barbaridad, porque el estilo tiene líneas muy claras y si se simplifica demasiado, la figura se ve “de juguete” en el mal sentido.
Y luego está la parte que nadie quiere escuchar pero es real: las fotos promocionales pueden engañar. No porque te quieran timar, sino porque iluminación, ángulos y edición hacen magia. Por eso, cuando estés eligiendo, te conviene fijarte en fotos donde se vea la figura de cerca y, si existen, en fotos “más naturales”. En La Frikilería solemos intentar que tengas buenas imágenes y datos de tamaño, pero tú como comprador puedes desarrollar “ojo”: si algo se ve demasiado perfecto, revisa detalles concretos (caras, manos, líneas de pintura) y piensa si ese nivel de finura es coherente con el precio.
5) Pose, composición y base: la figura no vive sola
La pose es la personalidad de la figura. Y aquí hay dos caminos: figuras “calmadas” (de pie, postura neutra, mirada seria) o figuras “acción total” (saltos, auras, rocas, ráfagas, gritos). Las dos son válidas, pero para tu primera compra te recomiendo pensar en algo muy práctico: ¿quieres que sea un punto focal o quieres que sea la primera de muchas?
Si quieres una pieza protagonista, las poses dinámicas son un espectáculo: un Goku lanzando un ataque, un Vegeta con aura, un Gohan desatado… son figuras que se comen la vitrina. Pero también son las que suelen tener bases grandes y efectos que ocupan. Si quieres empezar una colección “ordenada”, una figura con pose más estable y base contenida te permite añadir más adelante sin que parezca que tu estantería es una pelea campal permanente.
La base importa más de lo que parece. Hay bases simples, elegantes, que dejan que el personaje sea el protagonista; y hay bases “diorama” que cuentan una historia. Ambas molan. La pregunta es: ¿te gusta el look “museo” (pocas piezas, muy llamativas) o te gusta el look “universo” (muchas piezas, todas conectadas)? Piensa en tu futuro yo, porque el futuro yo va a querer coherencia, aunque ahora diga que no.
6) Licencias y ediciones: oficial, no oficial y el tema de las “versiones”
En figuras de Dragon Ball vas a ver muchas “versiones” del mismo personaje. Y ahí entra el tema de licencias y fabricantes. Lo importante para ti como coleccionista que empieza es: busca piezas oficiales y de calidad contrastada. No por purismo, sino porque suele significar mejores controles de producción, acabados más consistentes y una experiencia menos “lotería”. Además, si algún día quieres ampliar o revender, lo oficial suele mantener mejor el valor (y da menos dolores de cabeza).
Luego están las ediciones especiales, aniversarios, versiones con efectos extra, etc. Mi consejo: para una primera figura, no te obsesiones con “la edición más rara”. A veces la diferencia es un pequeño cambio en pintura o un extra que apenas se aprecia. En lugar de perseguir “lo más exclusivo”, persigue lo que más te representa: tu transformación favorita, tu escena favorita o ese personaje que te acompaña desde crío. Esa es la figura que nunca te va a cansar.
7) Vitrina y exposición: cómo lucirla sin que el polvo sea tu archienemigo
Vale, ya tienes tu figura (o estás a punto). Ahora toca la parte adulta del hobby: exponerla bien. Porque una figura bonita mal expuesta pierde el 50% de su magia. Lo primero: evita sol directo. El sol es el villano silencioso; puede apagar colores, amarillear plásticos con el tiempo y convertir una pieza top en una triste sombra de sí misma. Si tienes ventana cerca, que sea con cortina o lejos.
Segundo: el polvo. El polvo es el Freezer del coleccionismo: aparece cuando menos lo esperas y siempre vuelve. Si puedes, vitrina cerrada. Si no puedes, estantería abierta pero con limpieza suave y regular. Aquí lo importante es no usar cosas agresivas: un plumero suave o brocha limpia funciona genial para rincones. Y si tu figura tiene muchos recovecos (aura, pelo, rocas), te conviene dedicarle un minuto extra cada cierto tiempo para que no se acumule “grisura” en los detalles, que es lo que hace que se vea vieja.
Y un truco que cambia el juego: iluminación. No hace falta montar la Batcueva, pero una luz LED sencilla en la balda puede hacer que tu figura parezca el doble de espectacular. En Dragon Ball, la luz lateral suave resalta músculos y pliegues, y si tienes efectos de energía translúcidos, es una pasada. Si te gusta el rollo “museo”, iluminación cálida y discreta. Si te gusta el rollo “anime power”, iluminación más fría o neutra, y a disfrutar.
8) Presupuesto: cuánto gastar sin arrepentirte
Esta parte es delicada, porque cada bolsillo es un mundo. Pero te doy una idea general: para una primera figura, lo inteligente es gastar lo suficiente como para notar calidad, pero no tanto como para que te dé miedo tocarla. Porque sí: hay gente que compra una pieza cara como primera figura y luego vive con ansiedad, como si tuviera una reliquia sagrada. Y eso no es disfrutar.
Piensa en tu primera figura como en tu “figura escuela”. Una pieza que te permita aprender qué te gusta: ¿prefieres poses dinámicas o estáticas? ¿Te importan los efectos? ¿Quieres escala grande o algo más contenido? Cuando respondas a esas preguntas con la experiencia, entonces ya puedes ir a por esa pieza “definitiva” que llevas meses mirando. Y te prometo que esa segunda compra se siente muchísimo mejor, porque ya sabes lo que estás haciendo.
Mini consejo de colegui: si dudas entre dos figuras, elige la que te haga más ilusión por el personaje/escena, no la que te parezca “más rentable” o “más popular”. La ilusión gana siempre. La colección es para ti.
FAQ rápida (sin dramas)
¿Qué es mejor para empezar, PVC o resina?
Para empezar, PVC suele ser lo más cómodo y “sin sustos”: buen balance de detalle/precio, menos peso y menos miedo si la mueves o la limpias. La resina es espectacular, pero exige más cuidado y suele ocupar más.
¿Cómo sé si una figura “merece la pena”?
Mira la cara (expresión y ojos), la limpieza de pintura (bordes y degradados) y el esculpido (pelo, pliegues, texturas). Si esos tres van finos, normalmente estás ante una pieza muy disfrutona.
¿Qué hago si no tengo vitrina?
Estantería abierta, lejos de sol directo y con limpieza suave. Si puedes añadir una luz LED y dejar un poco de “aire” alrededor para que respire visualmente, la figura luce muchísimo más.
¿Me recomiendas empezar con Goku?
Goku es un clásico porque hay mil versiones y casi todas quedan bien en una colección, pero no es obligatorio. Empieza por el personaje o momento que te haga ilusión real. Si ese es Freezer, Vegeta o Gohan SSJ2, pues a por él.
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